miércoles, 24 de agosto de 2016

El turbio enigma de la Mano Negra y sus siete ejecutados


Portada de un periódico francés de 1892 donde se habla de la ejecución de los anarquistas.

La desobediencia civil contra una norma injusta es un objetivo correcto e incluso necesario desde el punto de vista ético.
Henry Thoureau

Hace unos ciento treinta años, una temprana mañana del 14 de junio de 1884, con la postrera brisa que reciben los que se van rumbo hacia el gran tránsito, fueron ejecutados a garrote vil en Jerez de la Frontera siete braceros de la comarca, acusados de haber cometido graves crímenes en nombre de una sociedad secreta anarquista cuyo nombre era La Mano Negra. Una severa campaña de intimidación, terror y represión hacia un colectivo de descamisados y analfabetos que sólo eran espectadores mudos ante la condena de su propia miseria, acabaría ajusticiando a estos sin muchas contemplaciones, después de un juicio plagado de inquietantes pruebas prefabricadas y descaradas manipulaciones.

El gobierno monárquico aprovecharía una serie de asesinatos alimentados por el hambre solemne de unos jornaleros habituados a una explotación inmisericorde por parte de una aristocracia de terratenientes, donde una existencia infame era el único horizonte demoledor e ineludible. El fatal destino condenaba en aquel tiempo a una vivencia infrahumana a una ingente mayoría de la clase trabajadora en Andalucía y Extremadura. Este escarmiento a los desheredados de la tierra lo que buscaba era, esencialmente, desarticular el pujante movimiento obrero andaluz.

Hacia 1875 un régimen liberal de corte capitalista y burgués se consolidaba bajo el manto protector de la monarquía de Alfonso XII, lejos de cualquier devaneo democrático. Derrotado el carlismo, sólo quedaba embridar al proletariado militante y al movimiento obrero consciente y organizado, el único que podía amenazar la paz social. Era en la Cataluña obrera y en la Andalucía jornalera donde los trabajadores reconstruían sus células de resistencia bajo la influencia del anarquismo, sometido a constante acoso, pero nunca derrotado. Para escarmentar al campesinado andaluz, que andaba un poco alterado, se fraguó una conspiración que chirriaba por su mal tufo y pésima confección, con la participación de instancias gubernativas, policiales, judiciales y los voceros de la prensa que no escatimaron esfuerzos para intoxicar adecuadamente al personal. Para ello, se organizó una supuesta organización subversiva de corte ácrata, llamada la Mano Negra, a la que se responsabilizó de varios delitos.

La revuelta del hambre

En aquel tiempo, Andalucía se debatía por alcanzar los mínimos estadios de su desarrollo, en tanto que su estructura socio-económica estaba constreñida a una demarcación exclusivamente agraria. Mientras, las dos revoluciones industriales del siglo XIX pasaban de largo como en la película de Berlanga, Bienvenido Mr. Marshall. En aquel desierto de pobreza no se veía ninguna venturosa nube en lontananza.

En la década de 1882 a 1892, una serie de conflictos sociales, tales como los sucesos de La Mano Negra, la masacre de Riotinto de 1888 y el asalto de los campesinos a Jerez, no sólo conmocionarían a la opinión pública por la oleada de represión y solidaridad que levantaron, si no que reforzarían el asentamiento y consolidación de los movimientos sindicales obreros con más arraigo, como sería el caso de la CNT y la UGT. Mientras el anarquismo catalán ambicionaba una confederación del trabajo (lo que ocurriría en la segunda década del siglo XX), el anarquismo andaluz se sumerge en el modelo de sociedades secretas entre juramentados que se dedican al atentado personal y al secuestro de terratenientes.

El desastroso invierno de 1882, llenaría las calles de las principales poblaciones andaluzas de centenares de familias jornaleras, dedicadas a la mendicidad sin ambages ni alternativas posibles. Los cinco últimos años, el campo había padecido pésimas cosechas y la pertinaz sequía había rematado la ya frágil situación. En general, la ausencia de disturbios era la tónica, pero en los primeros meses de 1882 en la zona de Jerez las cosas se empezaban a poner feas. Entre julio y agosto proliferaron los asaltos a distintos cortijos para robar víveres. Los sacos de harina, huevos, gallinas y otros animales de granja desaparecían por arte de magia, cuando no eran directamente expropiados por la muchedumbre hambrienta. La alarma cundía entre los propietarios y el gobierno de Sagasta comenzaba a inquietarse.

La multitud reclamaba pan y trabajo a las puertas de los ayuntamientos mientras la represión iba in crescendo. Los asaltos a las tahonas se hacían habituales y los jornaleros enfurecidos armaron algunos alborotos que la burguesía agraria local y la prensa conservadora se encargarían de amplificar con hechos manipulados convenientemente. Se habían cargado las tintas hasta un punto de no retorno. A la ya implantada presencia de efectivos militares que desde hacía un año venían patrullando la zona de Cádiz, se habían sumado un centenar de guardias civiles que se estaban empleando a fondo con detenciones selectivas unas veces, discrecionales otras.

La vida exige más comprensión que conocimiento; lamentablemente a aquel gobierno le faltaban ambos. La situación se les estaba yendo de las manos y en vez de admitir su incompetencia para solucionarlo por las buenas y dar una justa respuesta a las carencias de aquellos desarrapados, decidieron quebrar al movimiento campesino con severos y desproporcionados correctivos. Nada nuevo bajo el sol.

La "época dorada" del anarquismo

La primera revolución de izquierdas en España sería La Gloriosa de 1868, que alumbraría una Constitución, la de 1869, que llegaría a albergar en sí misma toda una Ínsula Barataria de elevados propósitos. Esta revolución crearía expectativas entre los colectivos de trabajadores, pero la reacción conservadora en España despeñaría  los sueños de un gran segmento de la población que pensaba que la Utopía se podía obtener a precio de saldo.Sólo los grupos anarquistas sobrevivirían en la clandestinidad dado su perfil de geometría variable y por la reducida composición de sus células que los hacía poco vulnerables a la acción policial. El final del sueño republicano tras la entrada de Pavía en el Congreso provocaría una persecución feroz por parte del nuevo régimen “restaurador” que dirigió todo su empeño destructor hacia los grupúsculos anarquistas que a la postre se radicalizarían. La única salida a la que se impelía a estos colectivos ácratas era pues, la acción directa, que se tornaría en una forma de terrorismo reactivo ante la falta de canales de expresión adecuados. Angiolillo, un anarquista italiano acabaría con la vida de Canovas, que era la cabeza visible de aquel régimen represor. Comenzaba así la “época dorada “del anarquismo.

Alineados con la lógica imperante en una sociedad poco habituada a la reflexión y la autocrítica, la indiferencia ante lo que sustanciaba los hechos que ocurrían en Andalucía, conducía a una conclusión fácil; aquellos descarriados campesinos sólo podían ser una cosa: terroristas. Y así fue, que todo el peso de la ley en manos de serviles togados caería sobre las ya castigadas espaldas de quienes no podían escapar a la sentencia de una cuna con mal pronóstico; la de la pobreza.

Algunos crímenes de naturaleza pasional, y otros que tenían carácter de hurtos o robos, fueron el pretexto para una salvaje represión sobre la clase obrera local. Centenares de arrestados fueron encarcelados en Cádiz, Jerez y Sevilla sin garantías procesales dignas de tal nombre. Había que dar un escarmiento ejemplar a aquellos incipientes y balbuceantes movimientos sindicales y se le imputaron a una ubicua sociedad secreta, La Mano Negra, aquellos actos delictivos que no tenían más trasunto político que la filiación de algunos de los detenidos al sindicato anarquista.

Destacadas personalidades de la época acusaron a la Guardia Civil de un montaje policial. Al parecer todas las pruebas que acabarían con los “conjurados” sentados en aquel artilugio inventado por la Inquisición se centraban en un manuscrito que jamás se presentaría a las autoridades. El “sensacional” descubrimiento hecho por la Guardia Civil de unos estatutos de la sociedad, bajo el elocuente título de Reglamento de la Sociedad de Pobres contra sus ladrones y verdugos, determinaría la condena a muerte inexorable y sin remisión para estos pobres desgraciados.

Siete ejecuciones en el garrote vil

En su alegato de veintiún artículos publicados en el periódico madrileño El Día, a partir del 21 de diciembre del año 1882, titulado genéricamente «El Hambre en Andalucía», el escritor y periodista Leopoldo Alas Clarínhablaba de los contundentes efectos de las palizas y torturas infligidos indiscriminadamente a los campesinos como aviso para navegantes. Más humillantes eran todavía los paseos de las cuerdas de presos por las calles de Jerez, para mayor escarnio de los detenidos y sus familias.

Tras apelar al Supremo infructuosamente las ejecuciones se llevarían a cabo el 14 de junio de 1884, con el mismo garrote vil que había acabado con la vida del cura Merino. Verdugos venidos de diferentes puntos del estado liquidarían aquel sueño emancipatorio contra la esclavitud. Finalmente sólo se llevarían a cabo siete ejecuciones, ya que José León Ortega, uno de los encausados, sería eximido del garrote al haberse vuelto loco en la cárcel donde sus guardianes quebrarían su dignidad a base de terribles palizas.

Más de quinientos de aquellos jornaleros fueron deportados a las colonias. Mientras tanto, muchas madres ahogarían a sus hijos en las marismas para evitarles un futuro desolador. Las raíces del odio, a veces son profundas e inescrutables.

Los trágicos sucesos de la llamada Mano Negra acontecidos en las periferias del año 1883, cuya aparición, finalidad, contexto y proyección siguen siendo hoy en día todavía un enigma, empujaron a aquellos hombres a acciones desesperadas. Algunas de las causas que generaron aquel levantamiento siguen siendo muy actuales. Muchas cosas han cambiado desde aquel escenario, aunque algunos actores siguen siendo los mismos.



jueves, 11 de agosto de 2016

El secuestro, tortura y asesinato de Lasa y Zabala en octubre de 1983 fue el primer crimen de los GAL



Los dos jóvenes de apenas veinte años eran miembros de ETA de poca relevancia y fueron enterrados en cal viva en Alicante. Sus cuerpos fueron descubiertos en 1985, pero hasta 1995 no fueron identificados.

     El 'caso Lasa y Zabala' hizo estallar el 'caso GAL' y el terrorismo de estado de los gobiernos de Felipe González entre 1983 y 1987. 

Corría el mes de enero del año 1985 cuando unos restos humanos fueron descubiertos en una fosa de Busot (Alicante) enterrados en cal viva. Aquellos restos humanos permanecieron sin identificar hasta 1995 pese a que la primera autopsia realizada la ser descubiertos los restos ya evidenciaba signos de tortura. Diez años después, un inspector de policía de Alicante relacionó aquellos restos humanos que se guardaban desde hacía una década en el depósito de cadáveres del cementerio de Alicante con unas declaraciones sobre la cal viva que había realizado el miembro del GAL, José Amedo, y se puso en contacto con el fiscal de la Audiencia Nacional, Ignacio Gordillo, y el caso se activó.
Había estallado el 'caso GAL'. En pocos días se identificó los restos humanos como los correspondientes a los supuestos etarras José Ignacio Lasa y José Antonio Zabala, ambos naturales de Tolosa (Guipúzcoa), desaparecidos en Bayona (Francia) en octubre de 1983.
Primer crimen de los GAL
Poco después quedaría demostrado por los tribunales que el deLasa y Zabala fue el primer acto terrorista realizado por los Grupos Antiterroristas de Liberación (GAL) , que poco tiempo después, en noviembre, llevarían a cabo el secuestro del comerciante francés Segundo Marey en Hendaya, confundiéndolo con un etarra. El primer acto de terrorismo de estado con el PSOE de Felipe González en el Gobierno.
Según la sentencia del caso, el 15 de octubre de ese año Lasa y Zabala, miembros de poca relevancia de la banda terrorista ETA y que apenas contaban con veinte años de edad, fueron secuestrados en Bayona por miembros del GAL, retenidos en el cuartel de la Guardia Civil de Intxaurrondo y siguiendo instrucciones del general Galindo, jefe del cuartel, fueron llevados al palacio de La Cumbre, en San Sebastián, donde fueron torturados.
Enterrados en cal viva en Alicante
Posteriormente, y a la vista del estado en que quedaron, el general Galindo, con el conocimiento del gobernador civil de Guipúzcoa, Julen Elorriaga, y del teniente-coronel Ángel Vaquero, ordenó su asesinato y desaparición. Los guardias civiles Enrique Dorado y Felipe Bayo les llevaron a Busot (Alicante), cavaron una fosa y el primero les disparó tres tiros en la cabeza. Después los enterraron cubiertos con cal viva.
Galindo fue condenado a 71 años de cárcel. En el año 2000 entró en la cárcel y cuatro años después estaba cumpliendo la condena en casa por motivos de salud. En 2005 le concedieron el tercer grado y en 2013 la libertad condicional. El gobernador civil Julen Elgorriagatambién fue condenado a 71 años de cárcel, pero pasó en prisión menos de dos años. Los guardias civiles Enrique Dorado y Felipe Bayo, condenados a 67 años cada uno, consiguieron el tercer grado en menos de 8 años.

miércoles, 3 de agosto de 2016

La cuestión del Poder en la CNT de 1936


Una de las grandes preguntas sobre la actuación durante la guerra civil de 1936 del anarquismo ibérico, es qué llevó a la CNT a entrar en el gobierno de Largo Caballero en noviembre. Se acepta, generalmente, la explicación de Joan García Oliver de que todo se debió a una mala decisión en los días posteriores a la derrota del levantamiento militar en Barcelona y Madrid, en julio. El movimiento libertario eligió colaborar desde arriba, es decir, a nivel de organización, con otras fuerzas antifascistas (partidos políticos burgueses incluidos) en lugar de imponer algún tipo de sistema de poder obrero. García Oliver lo llamaba "ir a por el todo", aunque después, cuando ya se había aceptado colaborar en el gobierno republicano y se participaba en la Generalitat de Cataluña, Federica Montseny - entre otros conocidos militantes anarquistas - hablaba de que eso sería como "establecer una dictadura anarquista". Sorprende esta falta de nivel teórico en unos veteranos anarquistas de la central sindical libertaria más importante de la historia.
Con respecto a la decisión de no derrocar el gobierno de Lluís Companys en Cataluña en julio de 1936, el 21 de julio tuvo lugar un pleno de delegados de los sindicatos de la Federación Local de Barcelona. En esta asamblea, Mariano Vázquez, que en ese momento era secretario regional (y miembro del círculo entorno al grupo anarquista Nervio, de la FAI), junto con Félix Carrasquer, maestro y miembro del Comité Peninsular de la FAI, y Diego Abad de Santillán (miembro del grupo Nervio y del Comité Peninsular de la FAI) defendían aceptar la propuesta de Companys de unirse al Comité Central de Milicias Antifascistas (CCMA)... una jugada inteligente de Companys para cooptar a los anarquistas.
Cuando Companys se reune con los representantes de la CNT el día 20 les ofrece su colaboración en caso de que éstos quieran tomar el control de Cataluña. Como alternativa les ofrece la creación de un organismo que gestione el territorio de forma provisional, y que coordine los distintos poderes armados en Cataluña, el CCMA. Antes de esta reunión con los representantes de la CNT, Companys se acababa de reunir con varios delegados de los partidos marxistas unas horas antes, y fueron éstos los que le propusieron esta medida. Esta reunión tuvo lugar justo al final de una batalla callejera de 30 horas, y obviamente los sindicatos no habían tenido la oportunidad de celebrar ninguna asamblea. Los delegados de CNT no tomaron en ese momento ninguna decisión ya que no estaban facultados para ello.
Por lo tanto, para tomar esta decisión, se convoca a la militancia. De ahí el pleno del 21 de julio. Solamente García Oliver y los demás miembros del grupo Nosotros estaban en contra de esta decisión. Era una práctica informal en la CNT de esa época, el tener representantes de la FAI presentes en las asambleas, sin derecho a voto. Hay que decir que los treintistas lanzaron numerosas quejas sobre esta situación, en la que un mismo individuo podía venir en representación de sindicatos o regionales de CNT, de comités de la FAI o de los grupos de defensa. No era fácil dilucidar quién venía en representación de qué, y que si solamente venía en representación de una de las organizaciones no estaría en realidad también representando los intereses de las otras. Alexander Shapiro, cuando realiza su informe para la AIT en 1933, resalta esta situación y dice que dio lugar a no pocas confusiones [1]. En el pleno de la FL de Barcelona se renuncia a la "toma del poder", entendida como una dictadura de los líderes anarquistas y no como una imposición, coordinación y extensión del poder que ya ejercían en la calle en esos momentos los diferentes comités revolucionarios. [2]
El día 23 de julio se produce un debate entre los comités superiores de la CNT y de la FAI en la que se acepta la oferta de Lluís Companys, y se prepara el pleno regional del día 26. Ese día tuvo lugar un pleno de delegados de los sindicatos de la Confederación Regional catalana de la CNT. Este ya no era un encuentro informal de "conocidos anarquistas" sino que era un pleno orgánico de la confederación regional al que asistieron más de 500 delegados. Es cierto que no se convocaron asambleas sindicales para instruir a los delegados, o para darles una idea de cómo las bases estaban viendo la situación. En este pleno se acuerda casi por unanimidad participar en el CCMA.
Los delegados de la Federación Comarcal del Baix Llobregat, propusieron que la central sindical implementara su programa comunista libertario. Esto requeriría derrocar el gobierno de la Generalitat y sustituirlo por asambleas y comités de fábrica, de empresa y de barriada, convocando un congreso regional. Un problema en la CNT de aquel tiempo es que no tenían un programa real sobre cómo construir el comunismo libertario en una situación en la que la clase obrera estaba dividida en varias organizaciones. ¿Cómo implicar en una sociedad libertaria a los trabajadores afiliados a otros sindicatos, como la UGT o la FOUS en Cataluña? Esta falta de programa, de pasos concretos, fue más tarde criticada por Los Amigos de Durruti en "Hacia una nueva revolución".
En este debate, García Oliver, defendió una postura revolucionaria, pero no convenció a la asamblea. Según Peirats, los delegados del Baix Llobregat quedaron indignados de rabia después de la votación, diciendo que nunca la aceptarían [3]. Poco después los sindicatos de esta federación derrocarían el ayuntamiento de L'Hospitalet de Llobregat y lo sustituirían por un comité revolucionario elegido por los sindicatos de la CNT. Invitaron a la UGT a participar, pero ésta no quiso. A continuación se produjo una oleada de tomas de ayuntamientos convocando comités revolucionarios, que sustituían a los comités de huelga. En algunos casos simplemente eran representantes del Frente Popular y los sindicatos, en otros eran representantes de las organizaciones obreras quienes ostentarían el poder en los pueblos.
En tanto a si la asamblea había roto las normas del sindicato, como dice Peirats, es cierto que no se habían convocado asambleas en los sindicatos antes del pleno, al contrario de la práctica normal. También, quedó después claro que Mariano Vázquez (secretario del comité regional) intentaba por todos los medios que los sindicatos de CNT aceptaran la propuesta de Companys. Pero, en este caso, si los afiliados estaban en contra de esta decisión, ¿por qué no lo dejaron claro en posteriores plenos y plenarias? El tema continuó siendo debatido en la CNT durante agosto y septiembre.
Por ejemplo, en el pleno nacional del 3 de septiembre se aprobó que la CNT lanzara una propuesta para sustituir el gobierno republicano por un sistema de consejos de defensa conjuntos CNT-UGT. Con el apoyo de las milicias confederales de Aragón (columnas Durruti, Ascaso, Ortiz, Roja y Negra, Aguiluchos, Carod-Lerín, etc.), los sindicatos de la CNT en Aragón resucitaron la confederación regional (destruida en Zaragoza el 19 de julio). Cuando el sindicato volvió a estar articulado, hacia octubre, Joaquín Ascaso y Antonio Ortiz, lanzan el Consejo Regional de Defensa de Aragón, que en su contexto sonaba como una toma del poder. Sin embargo, en otras regiones se estaban formando otros consejos regionales, en Levante funcionaba el Comité Ejecutivo Popular, en Gijón el Comité de Guerra, el Comité de Salud Pública de Málaga, etc. Estos consejos de defensa no eran organismos de poder obrero, ni mucho menos eran un contrapoder libertario. Hacían el papel de gobiernos regionales mientras se reconstruía el Estado. En ningún momento se organizaron congresos regionales en los que participaran representantes de las aldeas, de los sindicatos, de los barrios, de los pueblos o de las comarcas, de una forma asamblearia, o democrática al menos, sino que en todo momento se nombraban comités en base a las organizaciones (que nombraban después a los encargados de formar parte de los Consejos). Es decir, que los consejos y comités se nombraban “desde arriba”. No obstante es cierto que en los Consejos regionales el componente obrero era mayoritario.
Para mediados de septiembre de 1936, el secretario nacional Horacio Martínez Prieto, [4] treintista, estaba intentando hacer que la CNT entrara en el gobierno. La UGT y Largo Caballero habían vetado la idea de CNT de crear el Consejo Nacional de Defensa (aunque ya existían organismos similares en casi todas las regiones). El nuevo gobierno de Largo Caballero, influido ya en cierta medida por las peticiones de los comunistas, de reforzar el Estado se negó en rotundo en hacer ninguna concesión al poder obrero.
En CNT se aprueba entonces, proponer un Consejo Nacional de Defensa con 5 representantes de CNT, 5 de la UGT y 5 Republicanos. Esto también fue vetado por Largo Caballero. En todo este proceso el secretariado nacional estaba enviando las propuestas para ser debatidas y votadas, lo que era una violación de las normas de CNT que requerían que las propuestas para el orden del día de un pleno fueran enviadas por los sindicatos y no por los comités superiores. A la vez Horacio M. Prieto estaba en pleno regateo con Largo Caballero a ver cuántos ministerios podía arrancarle. A la vez estaba recorriendo todos los sindicatos y comités de la CNT para convencerles de la necesidad de participar en el gobierno con todas las consecuencias. Largo Caballero ya había ofrecido un ministerio a la CNT y a Horacio Prieto le parecía demasiado poco. El movimiento libertario merecía mucho más. Pero el rechazo de las bases libertarias a los gobiernos hacía que otros (comunistas y republicanos) se lanzaran a ocupar cargos desde los que después actuar contra la CNT. Aquí se puede ver el mismo proceso de manipulación de los delegados que había ocurrido en el pleno del 21 de julio en Barcelona.
Puede que resulte una exageración afirmar que la democracia interna de la CNT se había esfumado. Si hubiera habido una oposición fuerte a la dirección en la que ciertos dirigentes de CNT querían ir debería haber quedado reflejada en las asambleas y los distintos secretariados podrían haber sido reemplazados, o apercibidos sobre qué votar. ¿Acaso se frenó la militarización de las columnas en el Pleno del 2 de febrero convocado por la Columna de Hierro? De hecho en ese pleno fue la idea de la militarización la que salió reforzada. Lo mismo es cierto en el caso de la entrada en la Generalitat el 26 de septiembre y la disolución del CCMA. Los militantes ya se habían acostumbrado a cohabitar con los partidos políticos y con los líderes de la Generalitat en el comité de milicias antifascistas. Tenían la ilusión de dominarlo porque tenían aún el control sobre las armas y habían tomado la economía.
Pero nunca hubo un debate sobre la necesidad de establecer una forma de (auto- gobierno) controlada por los trabajadores sobre la sociedad o alguna forma de poder político popular. Esta falta de preparación queda reflejada en la carencia de un camino coherente sobre este punto entre los militantes de base de la CNT. El grupo más importante de militantes sindicales eran los delegados de sección sindical, o los delegados de ramo. Eran elegidos en asamblea, se los podía revocar o ser instruidos para votar lo que fuera en los plenos. Pero los revolucionarios que querían derrocar el gobierno e instalar algún tipo de sistema de consejos revolucionarios no tenían el apoyo de la mayoría. Así que, decir que los comités superiores "abolieron la democracia interna" es una desviación sobre el problema real que es cómo trata el anarquismo la cuestión del poder político.
Respecto a esto, el papel de García Oliver, Durruti, y otros miembros del grupo Nosotros, estaban presentes en el pleno del 23 de julio como miembros del comité regional de Defensa, no como delegados sindicales. Esto significa que no tenían derecho a voto. He aquí otro punto de interés: los revolucionarios que querían que la Organización derrocara al gobierno catalán, como García Oliver, no eran muy apreciados por muchos en CNT debido a su papel entre 1931-1933, época en la que habían manipulado los sindicatos para apoyar varias aventuras auto-destructivas, y que habían violado las normativas democráticas del sindicato en aquel tiempo. Por eso, aunque hacia 1935 ya se habían dado cuenta de sus errores, y cambiado su enfoque, mucha gente aún desconfiaba de ellos.
Las asambleas de los sindicatos no eran simples peones en manos de los delegados superiores de la CNT que se unieron al gobierno. Un ejemplo de esto fue el destino de Los Amigos de Durruti. El comité regional colaboracionista ordenó la expulsión de los sindicatos de todos los miembros de Los Amigos de Durruti. Pero nunca se hizo efectiva esta decisión. Esto era porque sólo una asamblea de un sindicato local podía hacer esto, y como los amigos de Durruti eran muy respetados a aquel nivel, no se les expulsaba.
En resumidas cuentas, lo que la CNT pudo haber hecho en el verano de 1936 fue utilizar el poder informal, existente en la calle, en los pueblos y en las milicias, para destruir la Generalitat y construir algún tipo de poder independiente de la propia CNT a través de asambleas de empresa y de barriada a las que otros trabajadores de fuera de la CNT pudieran también adherirse, por ejemplo los afiliados de la FOUS y la UGT. En vez de hacer esto, la CNT actuó de una forma sectaria contra la FOUS (un grupo de antiguos sindicatos de CNT que ahora estaban bajo la influencia del POUM), mediante un pacto burocrático con la UGT para forzar la disolución de la FOUS al desautorizar sus derechos sindicales en agosto de 1936.
Sería iluso pensar que el propio anarquismo no contribuía en estos errores. Los teóricos más influyentes del anarquismo han hablado sobre el Poder de una forma vaga y contradictoria. Faltaban referentes históricos y prácticos claros, para debatir conscientemente sobre cómo derrocar al Estado y qué colocar en su lugar, no sólo mediante la toma de los medios de producción o creando centros de poder vecinal, sino con una visión estratégica de conjunto. Tenían una teoría inadecuada y no tenían una estrategia real concreta.
Por ello no es cierta la sensación que existe de que la mayoría de los militantes de CNT estaban preparados para ir “a por el todo", en parte porque el movimiento libertario ibérico nunca se había preparado para ello. Cuando se proclamaba el "comunismo libertario" en las insurrecciones de 1932 y 1933, se tomaba el Ayuntamiento, se quemaban los registros de propiedad, y se esperaba la llegada de la Guardia Civil. Por ello, cuando se debatían todas estas importantes líneas de actuación en los sindicatos (colaboración antifascista o tomar el poder... que dada la falta de formación sobre este tema se veía como imponer una dictadura desde arriba, en lugar de imponer un poder existente ya en la calle y en las milicias sobre el poder moribundo del Estado en aquellos momentos), los afiliados de base se dejaban arrastrar por los acontecimientos aceptando la colaboración con las demás fuerzas antifascistas, y dedicándose a las milicias y a los temas económicos. La cuestión del poder no era percibida como un tema esencial por la militancia.
En Aragón, en cambio, la cuestión del poder tomó un cariz diferente. Se constituyó el Consejo Regional de Defensa de Aragón a iniciativa de conocidos anarquistas apoyados por las columnas milicianas libertarias que operaban en la región. Pero este consejo no tenía nada de democrático. Nadie consultó con los habitantes de Aragón. En todos los aspectos fue una reconstrucción del poder a partir de los sindicatos de la CNT. Al amparo del Consejo creció, sin embargo, la Federación Regional de Colectividades, un organismo que celebró varios congresos y que se organizaba de forma asamblearia, horizontal y federativa. Este organismo se dedicaba a lo económico, a gestionar la economía de las colectividades y a coordinarla. Se basaba en la forma de funcionamiento de la CNT, y fue una iniciativa que la superó, agrupando a muchos trabajadores que no pertenecían a ella.
Es decir, que en Aragón se estaba imponiendo por un lado una especie de “dictadura” de líderes anarquistas, no elegidos por el pueblo ni por los sindicatos, sino por ciertos individuos de las columnas milicianas y de los comités superiores regionales de los sindicatos. Y por el otro, una democracia federativa campesina que había surgido por encima de las organizaciones. El Consejo, en lugar de organizar el poder de abajo a arriba una vez establecido (es decir, promoviendo asambleas en las aldeas y los pueblos, creando federaciones comarcales de municipios y convocando un congreso regional - como por ejemplo se hizo en la Ucrania makhnovista), llamó a participar a las demás organizaciones antifascistas.
Peirats ejemplifica esta cuestión. Es uno de los que decía que los votos para unirse al gobierno estaban manipulados. ¿Pero cuál era su posición? Se oponía a la propuesta del Consejo Nacional de Defensa... "es un gobierno con otro nombre", decía. Parece pensar que lo apropiado era un cuerpo coordinado de comités locales. Esta postura fue rechazada por la mayoría de los militantes porque comprendían la necesidad de una unidad de clase, o lo que venía a ser, una unidad con la UGT. Entonces la cuestión era cómo conseguir esta unidad. Los comunistas, los socialistas y, dentro de la CNT, los treintistas proponían utilizar el Frente Popular para ello. El problema era muchas veces hablar con la UGT era hablar con el PSOE y que, según pasaba la guerra, se fue convirtiendo incluso en hablar con el PCE, cosa que ni los treintistas ni los anarquistas habían previsto.
En resumidas cuentas se podría culpar a los anarquistas de no haber pensado nunca en estos problemas y no desarrollado y promovido una alternativa concreta de poder de clase a través de congresos y consejos obreros y de una milicia unificada, que habría sido una estructura mucho más amplia que la CNT. Sin embargo el contexto de una guerra civil en la que el suministro de armas dependía de “dar imagen de responsabilidad” en el extranjero jugaba en contra de la Revolución social. El equilibrio de poder cambió en el seno de la CNT y de una cierta mayoría revolucionaria en el Congreso de Zaragoza en 1936, se pasó a un consenso de colaboración antifascista para octubre. Y con las muchas manipulaciones de los partidarios de la colaboración [5], el movimiento libertario acabó renunciando a sus principios, olvidando sus objetivos (que tenían casi cumplidos) y con las tácticas de cualquier partido político republicano. Coincidiendo con García Oliver, una mala decisión en los primeros días conllevó el largo camino de enfrentamientos internos que siguió el movimiento libertario ibérico durante muchos años.

viernes, 29 de julio de 2016

Cuando un estado asesina en el nombre de la paz.



"Los GAL no éramos una guerrilla sino unos asesinos y punto"

1986. El 8 de febrero, tres hombres, portugueses, establecieron contacto en Bayona con un gendarme, que les llevó al bar Batzoki, al que acudían refugiados vascos. Allí, los tres individuos hirieron a cinco personas, entre ellas una niña.
Cinco días después, dos de aquellos hombres entraron en el bar La Consolation, en San Juan de Luz, e hirieron gravemente al etarra Juan Ramón Basañez.
Fueron dos de los atentados cometidos por los GAL, en ambos estuvo presente Paulo Figueiredo Fontes, de nombre completo José Paulo Rodrigues Sobral de Figueiredo, un mercenario luso que poco antes de morir contó ante una cámara las atrocidades cometidas a lo largo de su vida. Tierra de nadie, de la joven directora Salomé Lamas, es la película documental donde se recoge el pavoroso testimonio de este asesino profesional.
Un hombre de aspecto normal, una silla, un fondo negro, una discreta luz. Ni a favor ni en contra, nada juega en esta película a reforzar la verdad del personaje o la de la directora, lo neutro es norma y, a pesar de ella, nada aquí puede ser indiferente al público. No puede serlo el relato de un tipo que dice "me gustaba matar" con el mismo sosiego con el que diría cualquier banalidad. No es posible el desinterés ante la media sonrisa de un hombre cuando recuerda en voz alta cómo a veces acudía a pasearse por los pasillos de algún hospital porque necesitaba sentir el olor de la sangre ("la sangre y la pólvora son como la coca y la heroína"). No hay desinterés de nadie ante la estremecedora descripción de pedazos de cuerpos volando por los aires después de lanzar una granada.
"Le dije a Paulo que quería contar la historia de su vida y el accedió. Éste puede ser un filme de violencia, pero en lo más profundo se trata de momentos de la experiencia humana", afirma la directora, que llegó a contactar con este mercenario a través de su tío Miguel Lamas, un sociólogo que había trabajado con personas que vivían en la calle, donde conoció a Figueiredo. Éste, sintiéndose profundamente airado contra la sociedad, abandonó todo y comenzó una vida de vagabundo. Quiso contar su historia a Lamas y éste se la narró a su sobrina. Finalmente, consintió en contar de nuevo su vida ante una cámara. "Te voy a usar para contar mi vida", le dijo a la realizadora.
Así Tierra de nadie comienza con los recuerdos de Paulo Figueiredo en Angola y Mozambique, cuando era soldado de un comando de élite portugués. "Me gustaba el ejército, me gustaba matar, me gustaba ver sangre". De regreso a su país, trabajó como guardaespaldas, un oficio que describe con absoluto desprecio y que abandonó para viajar a Latinoamérica, concretamente a El Salvador. Allí, la CIA contactó con él y su grupo. Asesino a sueldo entonces, siguió haciendo el mismo trabajo después en Francia y España para los GAL. "En los GAL -dice- no éramos guerrilla. Éramos asesinos, y punto".
60.000 euros de hoy era lo que cobraba entonces en pesetas por cada asesinato que cometía. Era el precio que Figueiredo ponía a las vidas de personas que, según su propia ética, no merecían vivir. "A grandes males, grandes remedios", repite en varias ocasiones, intentando así explicar su moral de mercenario. La justificación a una vida de crímenes que finalizó en las cárceles españolas, donde cumplió condena por el atentado del bar Batzoki de 1986.
Quince años de prisión que son, para este asesino, el tiempo de una traición. Figueiredo asegura que él y su grupo entraron en contacto con los GAL con el consentimiento del ejército portugués y del gobierno español. "Crea incomodidad y su discurso nos hace cuestionar la hipocresía que coexiste con la democracia", dice la directora, quien añade: "Su profundo resentimiento se basa en su fidelidad a un discurso anticuado. Nadie sale bien parado, ni el gobierno portugués ni los movimientos de liberación. No sólo consentían el asesinato si no que lo legitimaban. Los nacionalismos, de derecha o de izquierda, comunismo y fascismo tiene la misma lógica. Los mercenarios son producto del sistema económico y político. Paulo intenta sugerir que somos todos culpables".
Un intento que no prospera y que la directora no respalda, aunque en su juego cinematográfico quiera crear incertidumbres de identidad y veracidad para su propia historia. Salomé Lamas simplemente deja a su personaje que cuente su historia. Y muchas de las cosas que Paulo Figueiredo describe en esta película no se corresponden exactamente con los hechos reales.
Su confesión contiene ciertas contradicciones, recuerdos alterados, y el espectador solo tiene su palabra, la palabra de un mercenario. Sin embargo y a pesar de los esfuerzos de la propia Salomé Lamas por reforzar las dudas que se crean alrededor de su personaje, el escalofrío que éste provoca es auténtico. Sus relatos sacuden emocionalmente mucho antes de haberse plantado la semilla de esa duda. La perplejidad gana la partida a la desconfianza.


domingo, 24 de julio de 2016

¡HIJO DE MI SANGRE!



Ana Faucha era una viejecita del Sur de España. Su marido murió luchando durante la guerra civil. No le quedaba en la vida más que un hijo preso en la cárcel de Valdenoceda. Estaba enferma y no quería dejar este mundo sin ver por última vez a su hijo.
Ana Faucha, anciana y sola, sin recursos, vivía de milagro. Pero era una mujer del pueblo, acostumbrada al sufrimiento; tenía el temple de las madres españolas. Y sin pensarlo más se puso en marcha, decidió ir a pie a la cárcel donde se encontraba su hijo.
Andando, siguiendo a veces las vías de ferrocarril para no perderse, pidiendo limosna por los caminos y en los pueblos que encontraba a su paso, formando un pequeño paquete de comida para su hijo con lo mejor que recogía, esta madre cruzó de abajo a arriba el mapa de España. En su camino conoció el amor y la solidaridad de muchas familias sencillas que la albergaron en sus casas. A veces en la carretera la recogían y la acercaban algunos kilómetros a su destino.
No se sabe cuántas semanas o cuántos meses tardó en llegar a Valdenoceda. Pero llegó. Y me imagino cómo saltaría su corazón de gozo cuando por fin vio la cárcel donde penaba su hijo.
Se acercó a la ventanilla de comunicaciones y dio el nombre del hijo. El funcionario miró el fichero, un fichero frío, como son los ficheros de las cárceles y le respondió:
—Señora, usted no puede comunicar con él porque está chapado en una celda de castigo.
Aquella madre no comprendía. No le cabía en la cabeza y el corazón que después de haber cruzado media España no pudiese ver a su hijo porque estaba castigado.
—Entréguele por lo menos esta comida, por favor, soy su madre…
—No puede recibir nada, está incomunicado —respondió secamente el guardián de prisiones.
Desde entonces, todos los días, aquella anciana se acercaba tres o cuatro veces, mañana y tarde, a la ventanilla y recibía la misma contestación. A todas las horas se la veía, como un pequeño fantasma, con un pañuelo negro sobre la cabeza y arropada con un mantón oscuro, rondar por la puerta de la cárcel, acercarse a los muros, golpearlos con sus pequeñas manos pálidas como pidiéndoles una explicación.
Yo no sé cuánto tiempo hubiera esperado aquella madre, bajo el frío y la nieve, para ver a su hijo. Pero vivíamos uno de los inviernos más crudos y una mañana apareció muerta junto a los muros de la cárcel, como un pequeño pájaro oscuro, cubierta de nieve, abrazada al paquete que inútilmente fue formando para su hijo.
Así murió Ana Faucha, una viejecita del Sur, símbolo de las madres de los presos políticos, a la puerta de una cárcel de España.
*Relato de Marcos Ana.

lunes, 18 de julio de 2016

"Franco contra el Pueblo Gitano"



El 18 de julio de 1936, hace 80 años estalló la Guerra Civil Española.
Al igual que los nazis en Europa, El dictador fascista, Franco, inicio su propia persecución contra el pueblo gitano que resultó en 80 años de racismo fascista franquista,
Al término de la guerra Antifascista del 1936 - 1939, el fascismo franquista comenzó su particular cruzada racista contra el pueblo Gitano. Entonces se empezaron a utilizar una serie de leyes para justificar su represión.
Miles de ellos entraron en las prisiones franquistas o pasaron por las celdas de comisarías y de cuartelillos de la G.C. El resto mal vivían en chabolas edificadas a las afueras de las ciudades o en el ámbito rural.
Durante la dictadura fascista de Franco a los gitanos se les había prohibido usar su lengua y estaban perseguidos especialmente por la G.C que utilizaba especialmente la " Ley sobre Vagos y Maleantes " establecida en 1942 para la vigilancia, control, y represión de los gitanos, homosexuales u otros disidentes. El artículo 5 del Reglamento de la Guardia Civil declaraba a los mercheros y a los gitanos como personas sospechosas, a vigilar.
Otra, la "Ley de Bandidaje y terrorismo" era una copia de otra ley de la Italia fascista de Mussolini, que Franco decidió importar al estado español. El objetivo era castigar a los "enemigos" del Régimen, bien sea por su raza, tendencia política o inclinación sexual.
Solo a finales de los años setenta se quitó una ordenanza de la Guardia Civil, que decía que se debía pedir documentación a todo gitano y exigir factura de los bienes que poseía.
Los únicos que se "salvaron" de la represión racista franquista, fueron los "gitanos buenos" que se movían en el mundo de la farándula, que fueron utilizados por el régimen en sus "fiestas patrias" y en todo tipo de "fiestas, sarados, charangas, actos de propaganda" organizadas por los fieles al movimiento y los aparatos del estado.
El racismo implantado en el estado español por el fascismo franquista, a dia de hoy perdura en muchos puntos del estado.


miércoles, 13 de julio de 2016

La OTAN actuará directamente en Siria e Irak.



De la última cumbre de la OTAN en Varsovia Obama ha obtenido lo que iba buscando, dejando claro, así, quién manda en la sangrienta comparsa militar más grande del planeta. Es decir, la OTAN va a implicarse directamente en la agrupación militar internacional que, liderada por EE.UU., está sobre el terreno batallando contra el ISIS en Irak y Siria. Por supuesto, el frente del este de Europa y el flanco sur serán igualmente fortalecidos por una OTAN que hace tiempo que no tiene fronteras, que no tiene límites, que opera a sus anchas en el mundo.

La postura de España, donde la oposición a las bases militares y el NO A LA GUERRA han sido machacados brutalmente por el PP y el PSOE, es la entrega absoluta a las directrices del Pentágono. Rajoy es una pura marioneta en manos del presidente de turno de EE.UU. El aumento de la presencia norteamericana en las bases, más el envío de aviones al Báltico, más el envío de una batería de misiles a Turquía, las maniobras Trident Juncture, el escudo antimisiles de Rota, etc., etc., dejan bien claro lo que hay.

En Andalucía la actitud de Susana Díaz, presidenta de la Junta, es dramáticamente cómplice de las políticas belicistas de la OTAN. No se le ha oído jamás una palabra de crítica a la política militar española y norteamericana que se desarrolla, con tanta intensidad, desde el territorio andaluz. Cuando vino el escudo antimisiles los andaluces se echaron las manos a la cabeza... ella y su antecesor, el sr. Chaves, se encargaron inmediatamente de decir que dicho escudo nos defendería y, además, nos daría trabajo.

El panorama es desolador. Nuestros gobernantes se enzarzan en el militarismo más atroz, dando la espalda -con descaro- a las exigencias de paz y solidaridad internacional que la ciudadanía ha hecho públicas una y otra vez. El peregrino argumento que utilizan es elyihadismo hasta en la sopa. Olvidan, interesadamente, lo que con tanta precisión dice algún capítulo de la Biblia: "qué fácil ver la paja en el ojo ajeno y qué difícil ver la viga en el propio".


HEMEROTECA:

Resúmenes de la posición de Rajoy en la cumbre de la OTAN:

http://www.elnuevodiario.com.ni/internacionales/397623-espana-reitera-compromiso-otan-que-ha-dado-paso-ad/
http://www.publico.es/politica/rajoy-quiere-mayor-presencia-tropas.html
http://www.abc.es/internacional/abci-espana-aporta-428-militares-y-guardias-civiles-misiones-otan-201607091306_noticia.html
http://www.eldiario.es/politica/Espana-reitera-compromiso-OTAN-adelante_0_535446767.html
http://www.eldiario.es/politica/Rajoy-OTAN-Libia-Norte-Africa_0_535446765.html
http://www.defensa.gob.es/gabinete/notasPrensa/2016/05/DGC-160512-morenes-prepara-cumbre-otan-en-tolon.html

Los acuerdos alcanzados por la OTAN en la cumbre de Varsovia según El Mundo:

http://www.elmundo.es/internacional/2016/07/09/578146ea268e3ef3628b45b4.html

Acuerdos alcanzados según Rusia Today:

https://actualidad.rt.com/actualidad/212689-resultados-cumbre-otan-varsovia
https://actualidad.rt.com/actualidad/212711-presidente-checo-cumbre-otan-misil-dialogo

Temas principales según El País:

http://internacional.elpais.com/internacional/2016/07/09/actualidad/1468076430_322299.html
http://internacional.elpais.com/internacional/2016/07/08/actualidad/1467931224_863782.html
http://elpais.com/tag/otan_organizacion_tratado_atlantico_norte/a

La cumbre según ABC:

http://www.abc.es/internacional/abci-otan-teme-rusia-quiera-desestabilizar-tambien-balcanes-201607100249_noticia.html
http://www.abc.es/internacional/abci-lideres-otan-pactan-apoyo-coalicion-contra-daesh-y-mediterraneo-201607091912_noticia.html

Artículos en La Vanguardia y en Terra:

http://www.lavanguardia.com/internacional/20160709/403066002674/la-otan-ya-no-funciona.html
https://noticias.terra.com.co/opinion-una-respuesta-acertada,e32b28010a92ff989d5a8f0ce37e0a05q6ovt82j.html

UE y OTAN según Euronews:

http://es.euronews.com/2016/07/08/la-ue-y-la-otan-acuerdan-en-varsovia-mejorar-su-cooperacion-estrategica/

RTVE:

http://www.rtve.es/noticias/20160709/lideres-otan-aprueban-mantener-unos-12000-militares-afganistan-2017/1368823.shtml

Texto oficial de conclusiones de la cumbre de la OTAN:

http://www.nato.int/cps/fr/natohq/official_texts_133169.htm