domingo, 19 de febrero de 2017

Cómo la Guardia Civil franquista mataba inocentes para conseguir ascensos



Con el título “Muertos por condecoraciones. La exhumación de una fosa común en Lugo documenta el modo de proceder de la Guardia Civil del franquismo”, el Diario Público denunció el carácter violento y represivo de la Guardia Civil durante la dictadura franquista y la impunidad con la que actuó en la comisión de asesinatos.
Si alguien sintiera realmente la necesidad de conocer la verdadera historia de la Guardia Civil, no sería precisamente su página web, vinculada al Ministerio del Interior del Gobierno de España, la que objetivamente pudiera satisfacer sus deseos de información, debido principalmente a la falta de rigurosidad histórica y a la escasez de información –por no decir nula-, que se desprende de la lectura de algunos de sus pasajes en los que la interpretación de la identificación de esta institución armada con la represión de personas y movimientos emancipadores fue realmente un hecho que actualmente, y de forma no oficial, está generalmente más que asumido, salvo para los diseñadores de la página web en cuestión.
La opinión oficial que se pretende dar en la actualidad es, y citamos textualmente, que “después de más de 150 años de existencia, la Guardia Civil constituye uno de los patrimonios más queridos y estrechamente vinculados al pueblo español, que ha visto reflejadas en su trayectoria gran parte de sus señas de identidad”, obviando que en la imaginería popular española aún perviven ciertos miedos y recelos hacia este cuerpo armado como consecuencia de actuaciones del mismo al servicio de sistemas políticos e intereses económicos que han sido resaltados en la abundante literatura española, así como en la bibliografía existente sobre la Historia de España y en diversas investigaciones realizadas en zonas geográficas definidas y períodos históricos concretos.
Como muestra, el mismo Federico García Lorca, el gran poeta universal asesinado por los golpistas de julio de 1936 -entre los que se encontraba la Guardia Civil-, había escrito entre 1924 y 1927 su Romancero Gitano en el que se incluía el “Romance de la Guardia Civil española”, captando con maestría esa imagen de los miembros del instituto armado a los que denomina “jorobados y nocturnos” con “capas siniestras” que avanzan “sembrando hogueras” en una ciudad que el autor identifica como Jerez de la Frontera -denominándola también “ciudad de los gitanos”- cuyas puertas son testigos de cómo “cuarenta guardias civiles entran a saco por ellas”. Del mismo modo, el genial novelista social Vicente Blasco Ibáñez, en su obra La Bodega (1905), realiza algunas referencias exponiendo el “odio” que los braceros del campo sentían por ella, o explicando su papel eminentemente represivo en algunos fragmentos de su obra como el que sigue: “comenzó por todo Jerez la cacería de hombres. Pelotones de Guardia civil y de infantería de línea guardaban inmóviles la entrada de las calles... y la fuerza armada sólo daba caza a las mantas, a los sombreros de campo, a los chaquetones rudos: a todos los que tenían aspecto de trabajadores...”
Visto de este modo, no es difícil pensar que el mencionado “pueblo español” de la página virtual referida sea un concepto algo ambiguo porque no acaba de definir exactamente a qué parte de la ciudadanía española alude, ya que según se interpreta de la justificación de la represión que se hace en dicho espacio, parece ser que aquella definición está bastante acotada. Prueba de ello son las palabras que preceden a la cita anterior en los siguientes términos: “A lo largo de su dilatada historia, la Guardia Civil ha prestado valiosos servicios en la lucha contra la delincuencia especializada, casi siempre con importantes resultados. Así lo demuestra el hecho de haber acabado con el bandolerismo del siglo XIX, el anarquismo de la mano negra, el anarquismo urbano, el fenómeno del maquis de la postguerra...”
Es decir, que en pleno siglo XXI, el estado español, que es incapaz todavía de asumir las responsabilidades en materia de derechos humanos, al no comprometerse directamente en la exhumación de las fosas comunes (dejándola en manos de entidades privadas dependientes de limitadas subvenciones), sí se puede permitir en cambio, y a través de la página oficial de marras, el difundir la infamia que supone la identificación de la delincuencia con los movimientos populares de liberación social, las organizaciones sindicales y las personas luchadoras por la libertad y la democracia. Al mismo tiempo, se observa un interés en mantener la existencia de mitos como el de la Mano Negra, a pesar de que la mayoría de los investigadores e investigadoras coinciden en que ello fue un montaje político-policial –en el que también participó la Guardia Civil- para reprimir y desmantelar el movimiento campesino andaluz y acabar con las protestas que generaban el hambre, el trabajo basado en la semiesclavitud y las condiciones penosas de los trabajadores del campo.
Parecido trato es el que se dispensa a las víctimas de la dictadura cuando se cita ligeramente al “maquis de la postguerra”,“lucha contra la delincuencia especializada...”
asumiendo de esta manera la justificación de la represión de la dictadura surgida como consecuencia del golpe de estado: toda una muestra de la falta de compromiso con los derechos humanos y con los valores democráticos que se maquilla con la expresión
Debemos entender, por tanto, que las víctimas inocentes muertas a manos de la Guardia Civil durante el franquismo –sin incluir las relacionadas con las del período 1936-1939 cuando, salvo excepciones, se involucró al máximo desde el primer momento del "putsch" militar de julio-, también estaban encuadradas en esa terminología tan especial que se escoge para esconder el verdadero fondo del asunto.
Asimismo, recientemente hemos sido testigos de una noticia relacionada que no ha llegado a tener la trascendencia y el espacio mediáticos que realmente correspondería a un asunto de estado como el que tratamos. Una cuestión que en realidad no interesa airear mucho, aunque conlleve intrínsecamente un énfasis por realzar sucesos con unos niveles de gravedad importantes, como son las violaciones sistemáticas de los derechos humanos por parte de los cuerpos de seguridad del estado español durante el período de la dictadura. Con el título “Muertos por condecoraciones. La exhumación de una fosa común en Lugo documenta el modo de proceder de la Guardia Civil del franquismo”, el Diario Público denunció el carácter violento y represivo de la Guardia Civil durante la dictadura franquista, y la impunidad con la que ésta actuó en la comisión de asesinatos.
Como consideramos que el contenido de esta información ha de ser difundido por la magnitud del tema, hemos preferido transcribirlo literalemente. El artículo en cuestión dice así:
“Desde hace algunos años, cada vez que aparecen cuerpos con signos de violencia en una fosa común del franquismo, se interpone con frecuencia la correspondiente denuncia en el juzgado pertinente.
Este modo de proceder se instauró a partir del año 2000, cuando se abrió la primera fosa con métodos científicos en Priaranza del Bierzo (León), pero nunca ha dado los resultados esperados. Por añadidura, desde que la Audiencia Nacional declarara a Garzón incompetente para investigar los crímenes del franquismo, pocos jueces se han atrevido a dar pasos que conduzcan al esclarecimiento de estos delitos.
En el caso de la fosa de la aldea de Vilavella (Lugo), en la que el pasado agosto se rescataron los cuerpos de tres guerrilleros antifranquistas procedentes de León, el juez que se personó en la exhumación decretó el sobreseimiento del caso alegando que
 'no aparece justificada la perpetración de delito' y que el 15 de noviembre de 1943, tras 'la autopsia practicada', se procedió a un 'enterramiento legal', ya que la Guardia Civil dejó constancia de 'la inscripción de sus defunciones en el registro civil de Triacastela'.
'Se daban casos en que las muertes producían ascensos y condecoraciones'
Muertes sin combate 
'En 1943 ya no había guerra y los asesinatos se daban amparándose en la legitimidad del régimen', explica Santiago Macías, vicepresidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), que trabajó en la exhumación de los cuerpos de la fosa de Vilavella y planteó la denuncia ante el juzgado de Instrucción número 1 de Becerreá.
La documentación que obra en el expediente sobre esta fosa incluye el atestado que instruyó la Guardia Civil en 1943 en el que indicaba que las tres víctimas eran
 'bandoleros buscados por sus delitos', de modo que su muerte 'no fue extrajudicial', indica Macías: 'Los mataron directamente en lugar de detenerlos'.
La particularidad de este caso reside en que a la hora de enterrarlos, 
'les identificaron mal''En la fosa exhumamos los cuerpos de Pedro Voces Canóniga, Antonio Vega Guerrero y Félix Yáñez González, tal y como demuestran los informes de identificación, pero según el atestado de la Guardia Civil de 1943 en esa fosa figuraban enterrados: Salvador Voces (hermano de Pedro) y Ovideo Peláez junto con Pedro Voces (el único en el que acertaron)'.
El juez ha sobreseído la causa alegando que el enterramiento 'es legal' '
Lo que se traduce de esta confusión es que se daban casos en los que el cuerpo armado del franquismo 
'mataba a gente que no era a quien buscaban con el objetivo de conseguir ascensos y condecoraciones', esclarece el vicepresidente de la ARMH. 'Este punto es el que debería aclarar el juez, el hecho de que en la fosa hubiera enterradas dos personas diferentes a las que figuraban en el atestado de 1943', denuncia Macías respecto al sobreseimiento del caso por parte del juez instructor de Becerreá.
Las dos personas que se encontraban enterradas en la fosa de Vilavella y que no coincidían con las del atestado de la Guardia Civil (Antonio Vega y Félix Yáñez)
 'no debían figurar en ninguna lista o bien, pudo tratarse de guerrilleros de menor peso que aquellos que estaban en el atestado de 1943', razona Macías para aclarar el porqué de la identificación errónea de los cuerpos por parte de la Guardia Civil de la época.
Este episodio da cuenta una vez más del cruel modo de proceder de los artífices de la represión franquista. 
'Cuanto más buscada era la víctima, mayor era la recompensa que recibía el responsable de su muerte', indica Macías para dar mayor luz sobre estos episodios documentados.
Tras la exhumación, el juez de Becerreá recibió todas las pruebas recopiladas por el equipo que trabajó en la fosa y que constataban el error en las identidades de los cuerpos pero el titular del juzgado, 
'que podía haber pedido las pruebas de ADN', recalca Macías, se ha limitado a indicar que el 'enterramiento es legal' y que 'no hay pruebas suficientes del delito'.
Finalmente, no se nos ocurre una mejor forma de homenajear a las víctimas que recordar en esta ocasión la memoria de una de ellas mediante su poesía y su arte. Nos referimos en este caso a Federico García Lorca:
Romance de la Guardia Civil española……..continua



domingo, 12 de febrero de 2017

Francisco Solar y Mónica Caballero en libertad



Regresan a su país los chilenos condenados en España por atentado explosivo a una basílica


Francisco Solar y Mónica Caballero retornarán la próxima semana en calidad de ciudadanos libres tras ser expulsados.
El regreso ya fue notificado al Gobierno y fue materia de discusión en La Moneda.

Francisco Javier Solar y Mónica Caballero, los chilenos que fueron condenados en España por el atentado cometido en 2013 en la Basílica del Pilar de Zaragoza, volverán al país la próxima semana tras haber sido expulsados desde Madrid.

La deportación, publicó este domingo La Tercera, es a modo de sustitución de la condena de cuatro años y medio de cárcel por delitos de lesiones y daños terroristas tras instalar un artefacto en la nave central compuesto por un balón de butano, dos kilos de pólvora y un reloj activador el 2 de octubre de 2013 y que lesionó a una mujer.

La decisión judicial fue realizada el pasado 30 de enero por los jueces de la Audiencia Nacional, luego de que el matrimonio -que se casó tras las rejas- invocara el artículo 89 del Código Penal español alegando que las penas de más de un año de prisión en contra de ciudadanos extranjeros pueden ser reemplazadas por su expulsión del territorio.

El retorno ya fue notificado al Gobierno y fue materia de discusión en el comité policial de la semana pasada, preocupado porque se produce en medio del debate por modificaciones a la Ley Antiterrorista tras el atentado al presidente del directorio de Codelco, Oscar Landerretche, informó el matutino.

Solar y Caballero arribarán en un vuelo procedente de la capital hispana luego de haber acreditado un domicilio en Chile y lo harán en calidad de ciudadanos libres ya que fueron absueltos en el bullado caso Bombas.

El Gobierno espera más información desde España

Consultado al respecto, el subsecretario del Interior, Mahmud Aleuy, comentó que "se están haciendo los trámites en España, porque entiendo que los españoles van a expulsar a estas dos personas".

"Cuando pase eso podremos informar más en detalle. (La expulsión) es una decisión judicial de otro país y veremos lo que vamos a hacer, cuando ellos nos informen", manifestó algo molesto ante la insistencia de la prensa, consignó Emol.


Comite Pro Presos Cnt-Ait

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sábado, 4 de febrero de 2017

La matanza de la carretera de Almería



En febrero de 1937 las tropas franquistas tomaban Málaga. Entre 100.000 y 150.000 refugiados (en su mayoría mujeres y niños) huyeron por miedo a las represalias (Málaga había votado a favor de la República). Los refugiados salieron a pie con destino a Almería utilizando la única vía de escape posible: unos 200 km de carretera construida sobre la ladera de los acantilados y al borde del mar.
La diáspora duró entre 5 y 8 días. Durante la huida la columna de refugiados fué ametrallada por fuerzas aéreas y navales.
Durante varios días estuvieron bombardeando y ametrallando a los refugiados. Los buques no tuvieron ningún tipo de oposición militar, por lo que pudieron acercarse a escasos metros de la carretera para lanzar sus proyectiles. Algunos supervivientes afirman, aun hoy, que podían ver el alborozo de los marineros franquistas mientras disparaban sus proyectiles.
Los buques, además, estuvieron apoyados por la aviación nazi alemana e italiana que, en vuelo rasante, también ametrallaba y lanzaba bombas incendiarias a los refugiados.
El canadiense Norman Bethune elaboró un amplio documento fotográfico. Cálculos optimistas hablan de unos 5.000 muertos (la mayoría mujeres y niños).
Los responsables directos de la matanza fueron los mandos militares de los buques sublevados Almirante Cervera, Canarias y Baleares

Documental:
LA CARRETERA DE LA MUERTE. MÁLAGA, 1937

Evento en CNT Málaga

80 aniversarios del crimen de la carretera Málaga-Almería

El próximo sábado 11 de febrero el Grupo de Memoria Histórica de CNT Málaga, os invita al evento que organizaremos sobre el 80 aniversarios del crimen de la carretera Málaga-Almería y para ellos contamos con la presencia Jesús Majada Neila coordinador de la exposición de fotografías hechas por el  médico canadiense Norman Bethune y su equipo de voluntario del servicio de transfusión de sangre.
Lugar sindicato CNT, Calle Martínez de la rosa Nº19.Málaga
A las 19,00 horas.


Memoria de la CNT Histórica de Málaga y provincia

jueves, 2 de febrero de 2017

Masonería y anarquismo: Anselmo Lorenzo



Cataluña, último tercio del siglo XIX – El líder anarquista y fundador de la Primera Internacional, Anselmo Lorenzo  fue iniciado, en la logia barcelonesa “Hijos del Trabajo”, numero 83 contando con 34 miembros, de los cuales 27 eran catalanes, 6 del resto de España y un sólo extranjero (francés).    
“Fui iniciado en la Respetable Logia “Hijos del Trabajo” el 13 de diciembre de 1883, a la cual he pertenecido siempre, asistiendo constantemente a todas sus tenidas, desde aquella fecha hasta el presente salvo casos de enfermedad y muy contadas de ocupación profana indispensable.”

Entre los años 1870 y 1900, se constata que, con excepción de algunas logias compuestas básicamente de trabajadores, los elementos de la clase obrera que se acercan a las Logias constituyen generalmente su elite intelectual o los redactores y directores de prensa. Tenemos un buen ejemplo de ello en dos fundadores de la Federación de Trabajadores de la Región Española en 1881: José Lunas y Pujals, fundador y director del semanario anarco-republicano-catalanista “La Tramuntana”, en Barcelona; Antonio Pellicer Peraire, director de las revistas anarquistas barcelonesas “Acacia” y “El Productor”, así como colaborador en la redacción de la obra “Garibaldi Historia liberal del siglo XIX” de Rafael Farga Pellicer, que tan buena acogida tuvo entre el obrerismo de la época.

Estos dirigentes del proletariado son bienvenidos a la masonería, aunque como es el caso de Anselmo Lorenzo prediquen la futura destrucción del Estado y el subsiguiente advenimiento de la sociedad ácrata porque a mi entender, a la Orden de la Escuadra y el Compás le preocupa que un sector importante de la sociedad viva aislado de su conjunto, como efectivamente ocurría con el anarquismo ibérico, celoso de su pureza y reacio a dejarse contaminar por la “podredumbre burguesa”. Y la masonería pretendía integrar a todas las clases sociales en un proyecto social y filosófico ciertamente vago y con pluralidad de definiciones, pero que era capaz de movilizar a los “hermanos” en tareas como la redención del proletariado.
Si consideramos el movimiento anarquista como fenómeno social de carácter heterodoxo -respecto claro está, del status social vigente en cada momento histórico– es fácil comprender la atracción que pueda producirse entre dicho anarquismo y toda una amplia gama de “ideologías” -también heterodoxas- como puedan ser el espiritismo, el laicismo, el librepensamiento o la masonería.

Esta “atracción” entre movimientos heterodoxos, es más intensa cuando dichos movimientos carecen de un cuerpo doctrinario perfectamente elaborado. Este podía ser el caso precisamente del anarquismo, el cual, por su propia idiosincrasia y como consecuencia de sus bases ideológicas, carece de este cuerpo doctrinal único y cerrado.

Antes al contrario, la importancia social e ideológica del anarquismo -y también su debilidad- reside en su amplia capacidad en aceptar cualquier heterodoxia social. Por otro lado, parece obvio que esta capacidad de aceptación aumenta en el seno del anarquismo en relación directa con la crisis del movimiento, ya sea por causas exteriores –represión gubernamental- o internas –crisis ideológicas.

Es inmerso en este contexto donde se puede apreciar las relaciones entre anarquismo y masonería. Contexto que aboca al movimiento anarquista a ejercer la dualidad de pertenecer a una organización obrera y a su vez a crear logias dentro de la obediencia de las órdenes Masónicas, usándolas como plataforma y modo de supervivencia del movimiento obrero al que pertenecen. Esta dualidad no estuvo exenta de tensiones, tanto por parte del movimiento obrero contra los que pertenecían a la masonería, como por parte de los masones contra los que ejercían esta dualidad.

En 1889 estalla una viva polémica en el seno del movimiento anarquista sobre la necesidad o la imposibilidad de ser al mismo tiempo masón y anarquista. Las dificultades en contemporizar anarquismo y masonería parecen obvias si se define al movimiento anarquista como una actitud permanente de condena de la sociedad, aun cuando esta condena pueda proceder de una concepción individualista de la naturaleza del hombre. Su método es siempre el de la rebelión social, sea violenta o no. Mientras la masonería critica pero no condena a la sociedad.
A pesar de ello había muchos que intentaban compaginar ambas cosas y bien o mal lo consiguieron, lo pone de manifiesto el peculiar historial masónico del destacado anarquista Anselmo Lorenzo. No obstante no hay que olvidar que todo este proceso fue fruto de una época. Época en que el movimiento obrero luchaba por defender su razón de ser, su crecimiento y su pervivencia y con la masonería les unía parte de su lema, “Igualdad y Libertad”.

Pienso que esta relación fue beneficiosa para ambas organizaciones. Para los líderes obreristas dualistas porque consiguieron sobrevivir tanto económicamente como intelectualmente, manteniendo vivo su pensamiento y dándolo a conocer, mientras eran represaliados por el poder político. El beneficio para la masonería fue que tomó conciencia de las injusticias cercanas, palpables y eso les convulsionó. Fruto de esta convulsión fueron sus posteriores intentos y consiguiéndolo en muchas ocasiones de infiltrarse en el terreno social, con fines filantrópicos, para ayudar a las víctimas de las injusticias sociales.

Montse Franch
Taller Francesc Ferrer i Guardia


domingo, 29 de enero de 2017

Revueltas campesinas y origen del anarquismo andaluz



Mucho se ha escrito y discutido sobre la existencia o no de una organización terrorista anarquizante en la Andalucía del XIX, conocida popularmente como la Mano Negra

The Social Science Post // “En Andalucía, los habitantes son en su inmensa mayoría simples labriegos que solamente tienen temporal y precaria ocupación y viven el resto del año sumidos en la miseria y la inacción por falta de trabajo remunerado. Sus mujeres e hijos no encuentran tampoco trabajo y todos ellos, amontonados en las ciudades o los pueblos grandes, viven de la caridad pública (…) en un estado miserable de hambre, lo cual no se corresponde a la fertilidad del suelo, y no es, desde luego, motivado por su pereza” (CAMPOMANES, Cartas político económicas, c. III).
Mucho se ha escrito y discutido sobre la existencia o no de una organización terrorista anarquizante en la Andalucía del XIX, conocida popularmente como la Mano Negra. Supuestamente, la susodicha es la responsable de la inestabilidad política en el sur de España durante todo el mencionado siglo, plagando de atentados el campo y la ciudad andaluza decimonónica. No dedicaré por tanto más tiempo a dicha discusión, sino a realizar un relato de los hechos a la misma atribuidos y a su contexto más próximo.
Así, podríamos comenzar por establecer los orígenes ideológicos de los movimientos campesinos andaluces. Para ello, resulta imprescindible nombrar a aquel que votase, allá por 1823, la destitución en Cortes de Fernando VII, don Joaquín Abreu, quién más tarde, en 1831, habría conocido en Francia a Carlos Fourier, un utopista que influyó de manera decisiva en su pensamiento. A su regreso a España, Abreu se dedicó a la difusión de sus ideas en El Eco de Madrid, y en su entorno más cercano, en la ciudad de Cádiz.
No se puede descartar su influencia en los acontecimientos que se sucederán entre finales de los años treinta y mediados de los cincuenta en la provincias de Cádiz, Sevilla y Huelva, donde de forma aislada pero sucesiva se producen levantamientos violentos, ocupaciones de tierras y reparto de las mismas, así como de ganado, todos ellos abortados, en ocasiones con la intervención del ejército. Resulta complicado, por su dispersión y falta de uniformidad, establecer patrones comunes o causas directas que los provocasen, sin embargo sí parece haber sido determinantes la desamortización de Mendizábaly la sublevación de La Granja. También, las leyes agrarias de Carlos III podrían estar detrás del descontento del campesinado andaluz.
Más tarde tendría lugar la última gran desamortización, la de Madoz, en mayo de 1854, a lo que seguiría meses más tarde el levantamiento originario de la revolución liberal, que daría origen al conocido como bienio progresista. Inmediatamente se producen las primeras detenciones de las que tenemos constancia en relación con los sucesos de las dos décadas anteriores, acusados de formar parte de una asociación secreta y de subversión del orden social establecido.
En 1857, se constata un nuevo levantamiento en la provincia de Sevilla, éste mejor documentado que los anteriores. Unos ciento cincuenta trabajadores entran a plena luz del día en El Arahal y Utrera de forma simultánea, tomando por sorpresa a la Guardia Civil hasta tal punto que accedieron sin violencia al archivo municipal, que destruyeron en parte, así como el de alguna escribanía. Estos hechos, condenados por los partidos políticos, que no alcanzaban a darles explicación, según parece, eran vox populi, y fueron inmediatamente denunciados y perseguidos por el Ejército y la Guardia Civil, dando caza a la mayoría de los partícipes en la serranía de Ronda. Todos ellos fueron condenados a muerte por el Consejo de Guerra, siendo fusilados sus líderes de acuerdo con el fallo. No sucedería así con aquellos que fueron detenidos más tarde, sentenciados en la misma medida por el tribunal, pero que gracias al clamor popular y a la intercesión de los partidos que reclamaron clemencia a la Reina, vieron como la pena de muerte les fue conmutada. Más tarde, la autoría intelectual sería atribuida a una organización, supuestamente comunista, descubierta en el Arahal.
Como vemos, hasta ahora toda la actividad registrada aquí se halla circunscrita a Andalucía occidental, si bien no se limita a ella. Sí lo hace, sin embargo, al área localizada al sur del río Guadalquivir. Esto responde a las características geográfico-climáticas que hacen de esta zona el entorno agrario por excelencia de la región, frente a un norte minero y pecuario altamente despoblado. Así, observamos cómo cerca de Antequera se subleva el albéitar de la localidad, a consecuencia de una condena dictada sobre el mismo por el alcalde de la ciudad en relación a un movimiento popular sedicioso, otra vez en verano, como ya sucediese en El Arahal y Utrera. Parte junto con algunos seguidores a la provincia de Córdoba, donde lo encontramos días más tarde rindiendo al cuartel de la Guardia Civil y reclamando suministros. Tras reunir un importante grupo, toma la localidad de Loja, donde subleva al pueblo y planta cara al Ejército, resistiendo por cuatro días, tras lo que decreta abandonar la ciudad y huir. Detenido y condenado a muerte, es indultado por el Ministro de Gobernación. Al ser preguntado por la motivación de sus acciones, este contestó que lo hacía “contra la monarquía” y por “la democracia”.
Con la sublevación de la leva en 1868 y una nueva revolución, conocida esta como La Gloriosa, se suceden desde el mismo día siguiente los alzamientos campesinos y la toma de tierras adquiridas por la burguesía tras las sucesivas amortizaciones en la provincia de Cádiz primero, Huelva y Sevilladespués, y, de forma más excepcional, Málaga y Córdoba, aconteciendo en numerosas ocasiones en las mismas localidades que en el segundo cuarto del siglo. La reacción de los terratenientes no se hizo esperar, negándose a desempeñar cargos públicos y manifestando su enemistad con la Revolución; a ello siguió la del Gobierno, enviando al Ejército en defensa de los propietarios, que desalojaron a los campesinos de las tierras ocupadas y disolvieron las milicias que había participado en la consecución de la Revolución, a las que desarmaron no sin resistencia.
De esta forma quedaron sofocadas las diferentes revueltas que, sin embargo, volverían el año próximo a la provincia Cádiz, una vez más en verano, tras conocerse la continuidad de la monarquía, si bien en una nueva dinastía, por la decisión tomada en las Cortes constituyentes. El mismo general Prim afirma la coordinación y gran madurez de los insurrectos, a quienes reconoce como “gente del campo” armada, frente a la desorganización de la anterior revuelta y la participación en ella de parte del proletariado urbano, al menos del gaditano. Esta sucesión de contratiempos y desengaños pudo llevar al pueblo andaluz a renegar de los cauces políticos establecidos, siendo fundamental para allanar el camino a la entrada del anarquismo.
Además, en 1868 el italiano Giuseppe Fanelli ya había hecho su aparición en España, sembrando el germen de lo que aquí sería el anarquismo. Sus ideas no tardaron en impregnar la mente de quienes las habían escuchado, creyéndose iluminados por una verdad absoluta. En poco tiempo, estas llegaron a Andalucía, donde surgieron nuevos grupos en Arahal, Lora del Río y Arcos de la Frontera, a los que siguieron otros en la provincia de Cádiz y en las pequeñas poblaciones del bajo Guadalquivir. La ideaera llevada de pueblo en pueblo por voluntarios que se ofrecían para transmitirla. Hacían reuniones, escuelas nocturnas para enseñar a leer, propaganda antirreligiosa, se fomentaba la comida vegetariana y la abstención alcohólica, llegándose en ocasiones a prohibir el tabaco.
A raíz de la expulsión de Bakunin y sus simpatizantes de la Internacional, éstos decidieron reunirse quince días después en Saint-Imier, en el cantón del Jura suizo. Allí asistieron los delegados españoles González Morago y Farga Pellicer, quienes volvieron entusiasmados y se apresuraron a convocar un Congreso Regional que habría de celebrarse el 26 de diciembre de 1872 en el teatro Moratín de Córdoba, al cual asistieron 54 delegados representando a los miembros de 236 federaciones locales y 516 sindicatos. Las conclusiones de Saint-Imier fueron aprobadas por unanimidad, dando lugar a la primera organización puramente anarquista en España, declarándose las secciones locales y sindicales “soberanamente independientes”, perfectamente libres de renunciar cuando gustasen a su adhesión a la Federación.
Pero en este mismo periodo, los bandoleros, héroes populares hasta entonces, se vuelven ahora contra los propios campesinos. Ante la venta de las tierras comunales, la presión de los mismos era creciente, una situación a la que había que ponerle freno. Así, entre 1868 y 1873, cada vez que un bandolero era detenido, los caciques forzaban su liberación para ponerlos a trabajar a sus órdenes, actuando como represores de aquellos que protestaban, generando un percance terrible contra los intereses de los mismos.
Como contraprestación al cambio de bando de los bandoleros, a partir de 1870 comienzan a unirse con las organizaciones obreras pequeños arrendatarios y aparceros, que a menudo se veían obligados a buscar trabajo asalariado para complementar sus ingresos, viéndose en una situación similar a la de los jornaleros, quienes habían protagonizado hasta entonces sus protestas, rechazando el trabajo a destajo y pidiendo el aumento del salario. Esta asociación fortaleció notablemente la lucha campesina. Sin embargo, muchos de ellos se veían obligados a buscar trabajo fuera de sus municipios, por lo que se veían distanciados de los intereses de los jornaleros. En Córdoba, en muchas asociaciones campesinas se modificó la definición de trabajador para que pudiesen participar pequeños empresarios empobrecidos, limitándose el acceso a aquellos que poseyeran menos de dos o tres hectáreas de tierra, quedando el resto excluido.
Con la llegada de la I República, Sevilla, Cádiz, Jerez y Málaga se declaran independientes. Del mismo modo hicieron, aunque sin éxito, Córdoba y Jaén. Los cantonalistas compartían muchos puntos con los anarquistas, como el anticlericalismo, manifestado en Sevilla con la conversión de la catedral en un café. Sin embargo, estos no tuvieron suficientes apoyos y, en el mes de julio, el general Pavía entró en Sevilla con un puñado de tropas, y con una mezcla de tacto y de firmeza restableció el orden en Andalucía.
Tras el fracaso de la I República, el 10 de enero de 1874, se decretó la disolución “por motivos de seguridad” de la Asociación Internacional de Trabajadores en España. Esto devolvió a la clandestinidad a los asociados, que crearon pequeñas sociedades secretas. En Jerez, la muerte de perros de guardia se extendió por la zona para que estos no pudieran ladrar a su paso, camino de las secretas reuniones nocturnas. Este periodo acabó en 1881 con la llegada al poder del gobierno liberal de Sagasta, legalizando los sindicatos y las organizaciones obreras. Al año siguiente, en 1882, se celebró un nuevo congreso en Sevilla, ante la perspectiva de pasar a la legalidad, limitando la lucha al debido uso de la huelga. Sin embargo, se presentaba un problema. La huelga, para realizarse efectivamente, necesitaba de un fondo económico para subsistir, algo que muchos campesinos andaluces no se podían permitir. Se buscó una forma de conciliación, pero un grupo autodenominado ‘los desheredados’, compuesto por varias secciones de Jerez y Arcos de la Frontera, abandonó la Federación en defensa de la lucha violenta. Además, a esta situación había que añadir la particularidad de la huelga en el campo en época de cosecha, ya que no supondría quedarse sin comer unas horas o días, sino probablemente el resto del año.
En esa época, en la cárcel de Jerez había más de cuatrocientos presos por asesinato o asociación ilícita en relación con los sucesos del campo, escogidos según parece arbitrariamente de entre los miles de militantes con que contaban las más de ciento cincuenta federaciones. Condenados por pertenencia a una organización secreta, por haber participado de sus acciones o de su presunto jurado popular, muchos fueron ajusticiados y otros muchos perecieron allí. La represión fue grande, pero hasta final de siglo se tiene constancia de nuevos levantamientos, como el de Jerez de 1891, motivado por la huelga de Barcelona, en la que en nombre de la revolución social los campesinos en armas tomaros la ciudad durante algunas horas, hasta que fueran desalojados con gran violencia por la policía y condenados a trabajos forzosos.

Bibliografía
–       DÍAZ DEL MORAL, Juan. Historia de las agitaciones campesinas andaluzas: Córdoba. Alianza, 1967. Madrid
–       MALEFAKIS, Edward. Reforma agraria y revolución campesina en la España del siglo XX. Ariel, 1972. Barcelona
–       BERNALDO DE QUIRÓS, Constancio. El espartaquismo agrario andaluz. Turner, 1971. Madrid
–       BERNAL, Antonio Miguel. La propiedad de la tierra y las luchas agrarias andaluzas. Ariel, 1977. Sevilla
–       KAPLAN, Temma. Orígenes sociales del anarquismo en Andalucía: capitalismo agrario y lucha de clases en la provincia de Cádiz, 1868-1903. Crítica, 1977. Barcelona
–       BRENAN, Gerald. El laberinto español: antecedentes sociales y políticos de la Guerra Civil. Ruedo Ibérico, 1970. París
[Artículo publicado originalmente en The Social Science Post]

lunes, 23 de enero de 2017

LA CARA OCULTA DE JUAN CARLOS I



La cara oculta de Juan Carlos I


El Rey de España: Juan Carlos I - El Rey más Golfo y Ladrón


Las Amantes Secretas del Rey -! Hasta Nunca Juan Carlos!


jueves, 19 de enero de 2017

Una historia “desconocida” de mujeres guerrilleras



Sagrario Vera, María Esquivel , Josefa Bermejo. Una historia “desconocida” de mujeres guerrilleras

Esposas, madres, hijas, hermanas que actuaban como enlaces a los guerrilleros en la recién estrenada dictadura. El investigador José Antonio Jiménez Cubero recuerda los casos de 133 mujeres detenidas, torturadas y, en algunos casos, muertas por empuñar las armas en plena posguerra.



martes, 10 de enero de 2017

La Partida de Antonio Machuca (Sierra Blanca Marbella)



José Rueda Duarte, Antonio Machuca Ortiz, Antonio Toro Aguilar, junto a dos compañeros más del exilio.   
  
Partida dirigida por el libertario Antonio Machuca Ortiz, quien se  echó al monte en 1937 tras los fusilamientos en febrero de sus hermanos Alonso y María, así como el de su cuñado José Ramos a manos del nefasto capitán de la guardia civil Gómez Cantos. Junto a Machuca, encontramos a varios militantes más de la CNT de Marbella, José Rueda Duarte “Gorrión”, Antonio Salas Urda “Ubillo”, José Sánchez Infantes y Juan Ruiz. Posteriormente, al finalizar la guerra se unirían también Antonio Toro Aguilar y Antonio Ravira Sánchez. En uno de sus lugares de estancia, la Mina de Buenavista también convivían con Joaquín Gil Fernández “Palmero”, Francisco Magariño Machuca, José Gómez machuca “Regordito” y Miguel Sánchez López “Cañavera” quienes posiblemente también formaran parte del grupo, sino a tiempo completo, por lo menos parcialmente. Su lugar de actuación fue la Sierra Blanca, en la que coincidieron con partidas mayoritariamente libertarias de los pueblos de Ojén, Istán y la propia  Marbella.

Antonio machuca ya había estado encarcelado antes de la guerra, acusado de haber participado en el atentado contra el alcalde de Marbella, siendo un activo dirigente de la CNT y habiendo pertenecido durante la guerra al Comité de Investigación y Vigilancia de Marbella.

De su estancia en la sierra tenemos pocos datos, sabemos que el 23 de abril de 1938, mientras tenían su cuartel provisional en la Mina de Buenavista fueron sorprendidos por una patrulla de la guardia civil que había sido guiada por un falangista local. Tras el tiroteo pertinente, un guardia resultó herido y por parte de los huidos quedó muerto José Sánchez, siendo su cadáver expuesto a escarnio público para aviso a los posibles enlaces.

Con el final de la guerra se integran en el grupo Antonio Toro y Antonio Ravira, habían salido de Madrid el 4 de abril, llegaron a la Sierra Blanca el 21 del mismo mes. Poco después varios de los huidos que permanecían en la sierra empiezan a planear su marcha a Gibraltar, la idea es llegar hasta el término de San Roque y desde allí pasar a nado hasta la colonia británica. El 6 de julio de 1939, 16 echados al monte llegarán a las playas del peñón con sus respectivas armas tras el largo chapuzón. Entre ellos, varios de los componentes de la partida como Antonio Toro, Antonio Ravira, José Rueda, además del propio Machuca. Varios de ellos pasarían después a Francia.

De los restantes miembros del grupo, los que se negaron a pasar a Gibraltar, su suerte fue diversa, en marzo de 1941, dentro de una bajada masiva de la sierra de 17 guerrilleros a lo largo del mes, se entregan a la guardia civil Antonio Salas y Francisco Magariño, junto a ellos, varios libertarios más de Marbella.

Ese mismo mes de marzo, fueron detenidos en una batida “Regordito” y “Cañavera”, acusados de la muerte del guardia Alberto Prieto y de las heridas graves de su compañero Antonio Sánchez, el anterior mes de febrero en la “Loma del Retamar”. Ingresados en la cárcel de Málaga serían fusilados en septiembre de 1942.

Ya solo quedaba de la partida Joaquín Gil, que aguantó mucho tiempo por los montes marbellíes. En junio de 1943 amenazó al farmacéutico Juan Lavigne y le pidió 25000 pesetas, de las que se entregaron 17000 que nunca llegaron a las manos de “Pamero” pues el rescate fue “encontrado” por tres niños de la zona. En junio del 44 participó junto a otros guerrilleros en el secuestro al vecino de Ojén Juan Villarubia. La movilización que realizó la guardia civil para liberar al secuestrado acabó con la vida de Joaquín Gil el 30 de junio, un día después del secuestro y con las heridas que provocaron el posterior fallecimiento de Manuel Granados “el Dios”, de Istán.  

Con la muerte de estos guerrilleros no acababa la resistencia en la Sierra Blanca, pues por allí siguieron merodeando las partidas de Ojén e Istán, pero eso ya es otra historia que no contaremos hoy.

·         los nombres en negrita pertenecían a la CNT 

Fuentes:
Lucía Prieto “Los últimos de Sierra Blanca”.

lunes, 9 de enero de 2017

La traición de Stalin, La Pasionaria y Santiago Carrillo a los invasores del valle de Arán en 1944



Los aparatos de propaganda del PCE en el exilio francés, motivaron que buena parte de los combatientes españoles contra el régimen nazi, después del desembarco de Normandía (6-6-1944), se ilusionaran con una posible victoria contra Franco, incardinada en una invasión de España por los pirineos, con epicentro en el Valle de Arán.
La “operación Reconquista de España”, fue ideada por Jesús Monzón, el hombre fuerte del PCE en Francia, que hasta la fecha había sido el precursor de las victorias guerrilleras contra la Francia de Vichy y los invasores alemanes; dicho dirigente, se dejó guiar por las proclamas de invasión hechas por un viejo militar republicano, José Riquelme, con rango de general, deseoso de una revancha contra el régimen franquista.
Jesús Monzón preveía que tras la invasión, se daría un victorioso levantamiento popular contra el franquismo, hecho no avalado por los militantes comunistas del interior, ni tampoco por los militares comunistas en Francia; pero todo parece indicar que las altas esferas del Komintern vieron con buenos ojos la intentona, que podía estar relacionada con otro plan de invasión, reglamentado por Santiago Carrillo, en las playas de Málaga.
El proceso a seguir era instalar un gobierno republicano en el interior de España, con la presidencia del infausto Negrín, para consolidar una posible negociación con los aliados al finalizar la Segunda Guerra Mundial. El cobarde de Negrín no fue informado en un principio de la intentona, y después de conocerla, debido al carácter señalado, rehusó la invitación: estaba más contento en el exilio, que luchando en el interior por una España libre.
La operación fue dirigida desde Francia por 13000 voluntarios, desde Toulousse y Foix, bajo el mando del veterano militar republicano Vicente López Tovar, muy condecorado y reconocido por sus éxitos contra los nazis, en la zona sur de Francia. El objetivo era tomar Viella, la capital del Valle de Arán, solamente comunicada con el resto de España por el puerto de la Bonaigua, y como ya hemos dicho, establecer un gobierno republicano para desestabilizar el régimen franquista y provocar un levantamiento interior en España.
Las peripecias de los valientes guerrilleros se cuentan por victorias iniciales, llegando a tomar varias localidades, mientras los Guardias Civiles huían en desbandada, hasta que el gobierno franquista retomó la iniciativa: apenas 10 días duró una iniciativa heroica y febril, vilmente traicionada por los susodichos Stalin, La Pasionaria y Santiago Carrillo, que prefirieron dejar aislada la intentona, centrándose en los importantes territorios que la URSS iba a controlar tras la debacle nazi en Europa Central; una vez más, la revolución proletaria mundial, objetivo iniciático de la Internacional Comunista, se convirtió en un hechizo de mentiras y componendas entre regímenes totalitarios y democráticos.
Vemos como Santiago Carrillo, pupilo de La Pasionaria, incrementó su poder en el PCE, a la vez que la Francia Libre convino con Franco, reconociendo el gobierno del mismo, y desarmando a las milicias españolas del sur de Francia. Entre fogones, parece ser ésta una maniobra del propio Carrillo para apuntalar su poder en el PCE, seriamente amenazado por la preponderancia en Francia del citado Monzón.
Una traición más de la cúpula comunista al valiente pueblo español, que se vería consumada con la retirada del apoyo tácito a las organizaciones guerrilleras por parte del PCE en 1948.

viernes, 6 de enero de 2017

Nos ha dejado José Luis García Rua. Que la tierra te sea leve compañero!!!


José Luis García Rúa - filosofo, escritor y destacado militante anarquista
El 31 de agosto de 1923 nace en Gijón (Asturias, España) el filósofo, escritor y destacado militante anarquista y anarcosindicalista José Luis García Rúa. Su padre, Emilio García García, fue un afiliado de relieve de la Confederación Nacional del Trabajo (CNT), que asistió a congresos en representación del Sindicato de la Construcción de Gijón, que escribió algunas proclamas y textos sindicales, y que, finalmente, murió en el frente de Oviedo durante la Guerra Civil. Entre 1929 y 1936 estudió en la Escuela Neutra Graduada regentada por Eleuterio Quintanilla. Luego comenzó el bachillerato en Gijón y el continuó en Olot (Cataluña). En 1939 marchó al exilio francés, pasando a una colonia de viejos y de jóvenes, luego fue recluido a campo de concentración de Argelers y Barcarès. A finales de 1939 regresó a la Península y Gijón trabajó en una fábrica de ladrillos y en otros trabajitos. A partir de 1942 decidió continuar los estudios por libre, terminando el bachillerato en dos años y comenzando la carrera de Filosofía y Letras (Lenguas Clásicas) en la Universidad de Oviedo, que continuó entre 1945 y 1948 en Salamanca gracias a una beca del Ayuntamiento de Gijón, licenciándose en Filosofía Clásica con premio extraordinario.
Al acabar los estudios, viajó a Alemania y entre 1952 y 1953 amplió estudios en el Stifung Maximillaneum de Munich y, en 1958, hizo de lector de español en la Universidad de Maguncia. En 1955 leyó una tesis sobre Séneca en la Universidad de Salamanca. Entre 1958 y 1971 dio clases de filosofía en Gijón de forma gratuita, al tiempo que participó en la clandestinidad antifranquista. Durante los años sesenta sufrió represalias por hacer costar los mineros en huelga: revocado su nombramiento como profesor de la Universidad y de la Escuela de Comercio de Oviedo por «desafecto al régimen» (1963), cese como profesor alemán en la Escuela de Comercio de Oviedo (1964), clausura policíaca del centro cultural Gesto donde impartía clases gratuitas con otros compañeros (1965), etc. En 1966 denunció mediante una carta abierta dirigida a la Unesco su situación de perseguido por el franquismo. En 1969 fue uno de los fundadores de las Comunes Revolucionarias de Acción Socialista (CRAS) y se afilió a la CNT. En 1971 se trasladó al sur, primero dando clases en la Universidad Laboral de Córdoba, será expulsado, y en el Instituto Séneca de la misma ciudad, del que también será puesto en marcha.
Entre 1972 y 1975 dio clases de Historia de la Filosofía en el Colegio Universitario Santo Reino de Jaén. A partir de 1975 ejerció de profesor de Historia de la Filosofía en la Universidad de Granada, llegando a ser catedrático. Tras la muerte del dictador Francisco Franco, se volcó en la militancia confederal, destacando como orador y conferenciante. En 1977 fue nombrado secretario de la CNT de Andalucía, cargo que renovará entre 1981 y diciembre de 1983 y, más tarde, en 1992. En el Pleno de Regionales de marzo de 1988 fue elegido secretario general de la CNT, cargo en el que fue reelegido en el Pleno de diciembre de 1988 y hasta 1990. Representó Granada en las Conferencias de Sindicatos de 1987 y 2000, y en el Pleno de noviembre de 1992 fue nombrado director del periódico CNT. En 1993 intervino en los debates internacionales sobre anarquismo de Barcelona y en la V Conferencia de Sindicatos. Entre 1997 y 2000 ejerció de secretario general de la Asociación Internacional de los Trabajadores (AIT). Durante los años noventa defendió la línea anarcosindicalista ortodoxa y antireformista en la CNT e intervino en numerosos mítines y conferencias.
Encuentran artículos suyos en multitud de publicaciones libertarias y especializadas en filosofía, como Adarga, Cenit, CNT, Emérita, Espoir, Euroliceo, Icaria, Ideas-Orto, El Libertario, Martillo, El Olivo del Búho, La Protesta, Revista de Filosofía, Revista de Fomento Social, Solidaridad Obrera, Tierra y Libertad, Voluntad, etc. Es autor de De los Matic del interés existencial romano ta el siglo I de Cristo (1955), Los máticos de la interiorización en la historia helénica (1956), Sobre animus / anima en un texto de Séneca (1956), Política y pedagogía liberadora (1974), El sentido de la interioridad en Séneca. Contribución al estudio de los conceptos de «modernidad» (1976), Mis Ciudades I. Gijón (En la marea del siglo) (1993), A vueltas con la ley (1995, con otros), El sentido de la naturaleza en Epicuro (1996), Reflexiones para la acción (1997-2008, tres tomos), etc. En 1991 tradujo del francés la obra de Paul Ricoeur Los caminos de la interpretación.
En 1996 fue creada en Gijón el Aula Popular José García Rúa, asociación cultural que sigue los pasos de quien está dedicada.
Mañana, cuando yo muera, no me vengáis a llorar, nunca  estaré bajo mi tierra, soy viento de libertad.